viernes, 28 de mayo de 2010

Porque creo Whitney Houston murió hace años

W. Houston, la gran cantante que nos conmovió a todos en el guardaespaldas, con ese Kevin Costner en su mejor época debería suicidarse. La gran estrella, la voz insuperable de los tiempos, se vio arrojada al vacío por su portadora por el paso del tiempo. Si hay una costumbre común, algún tipo de eje de simetría entre la fama y sus héroes de guerra es la inmensa y descomunal manera en la que se vulven los seres mas autodestructivos de la historia. Es como si famoso fuera sinónimo de estúpido (aunque en España ya es un hecho científico), como si las montañas de dinero tuvieran un pase con una señalización que dice "por aquí por aquí, es tu oportunidad" y una vez que cruzas, las letras cambian y la letra pequeña se vuelve roja sangre y te escupe un "adios imbécil" en mitad de la cara.




Básicamente, es así como puedo definir la integridad del ser humano frente a algo tan poderoso en incontrolable como su fama. Una espada de doble filo o lo que es lo mismo, un juguete para bebés de los chinos (que es casi tan peligroso como Willy Fog con un bonobus). Por un lado, la lluvia de dinero, el reconocimiento público inmediato, los fanáticos y el amplio campo todos esos zumbados que hacen pancartas de cartulina y plasti de core a tu nombre. Por otra parte, el acogedor mundo del "quiero más" que termina siempre en tragedia, convirtiendo tu vida en un chiste a gran escala. Houston, no fue diferente, una mujer con un don divino, que tras ver el precioso pasillo de oro del éxito decidio continuar su carrera por el camino de la adicción. La gran mayoría de los periodistas matarían a sus familia con una katana solo por tener una exclusiva, una, solo una foto de alguno de estas víctimas dándose algún "capricho". Y entonces, ¡Bang! Game Over.



Ahora es cuando uno piensa, que asco de gente, yo con ese dinero...¿tú con ese dinero...qué?, ¿te comprarías un chalet, un ferrari, viajarías hasta la saciedad?. Pongámonos por un momento en su lugar y entonces admitiré que debo cambiar el título de este artículo: "Si yo fuera W. Houston, ya me habría suicidado".

¿Por qué?, es simple, imagina que el mundo es tuyo, no mientas, sabes que te iras a unos de esos hoteles de lujo, te pasarás horas en esos jacuzzis, piscinas, hidromasajes y todo tipo de sesiones para disfrutar una y otra vez, pero ¿por qué no?, vamos a darnos más, que tal decenas de chalets, cientos de coches, motos, ¿videojuegos?, no... compra Nintendo, Sega, todas las compañías y marcas que se te apetezcan, pasa días, semanas meses, ¿qué digo?, imagina que llevas 30 años viviendo de todo aquello...



Y ahora ¿qué?, despues de tanto tiempo nada de ello te agrada, no hay juego que te divierta, estas harto de salir de fiesta, ¿no querrías algo más fuerte?, ¿te negarías a las drogas?. Hay gente que vende a su familia por seguir tomándolas, tu tienes suficiente dinero como para que tus hijos y los hijos de tus hijos puedan ser unos adictos y vivir del lujo cual Paris Hilton hasta el final. Un día te has dado cuenta de aquello y cedes, los años pasan y sigues cediendo. En este punto hay dos opciones, o morir como un drogadicto o intentar volver atrás, es obvio que nadie puede rebobinar la cinta del tiempo así que decides dejarlo y demostrarlo al mundo, volver a tus orígenes, pues mal...muy mal.


El mundo te responde, el precio de tu vida está en que perdiste tu esencia en cuanto comenzaste a andar. En el lugar, ya no solo de esta artista, sino de muchos otros, tras aceptar la verdad, hubiera dado por satisfecha mi vida, dando rienda suelta a la imaginación de cuantos periodistas quisiesen, sin importar ya cuantas fotos y vídeos denigrantes tienen sobre tí que tu último aliento servirá para cerrar el ciclo de tu vida y dar un ejemplo a seguir. Tras dar por perdida la batalla, aceptar la derrota es mucho más memorable que luchar con papel.

Ciertamente, esto no es más que una hipótesis, en el caso de Houston, decidio no aceptar su derrota:








Pero bueno, cada uno tiene su opinión, ¿verdad?.


Nota: para todo aquel que se sienta ofendido por alguna parte de este texto, tengo la oblligación de comunicarle que me es totalmente indiferente.